Cómo leer una clásica: claves tácticas para entender Flandes y Roubaix
Las clásicas belgas son el ciclismo más emocionante del año. Te explicamos qué mirar, cuándo emocionarte y por qué son tan especiales.
Cada primavera, el ciclismo se traslada a Bélgica para vivir las carreras más emocionantes, impredecibles y brutales del calendario. Si eres nuevo en esto o si quieres entender mejor lo que ves en pantalla, esta guía es para ti.
¿Qué hace especial a una clásica?
A diferencia de las grandes vueltas, donde hay 21 días para remontar, en una clásica todo se juega en un solo día. Un pinchazo, una caída, un segundo de desconcentración y se acabó. No hay mañana. Eso genera una tensión brutal.
Tour de Flandes (5 de abril)
Los muros: Rampas cortas pero brutales al 15-20% sobre adoquines. Los nombres que debes conocer: Oude Kwaremont (el más largo, 2.2 km al 4% pero con rampas al 11%), Paterberg (360 metros al 12.9%, el más duro), y Koppenberg (el más mítico, al 22%).
Cuándo emocionarte: Todo empieza a ponerse serio a falta de 100 km. Pero la carrera se decide en la combinación Oude Kwaremont-Paterberg, a unos 13 km de meta. Si alguien se va ahí solo, probablemente gane.
Favorito 2026: Van der Poel busca el cuarto consecutivo. Pogačar quiere quitárselo.
París-Roubaix (12 de abril)
Los sectores: 55 km de pavé repartidos en sectores numerados de 1 a 5 estrellas. El Bosque de Arenberg (sector 5 estrellas, 2.3 km de infierno puro) y el Carrefour de l'Arbre (sector 5 estrellas a 15 km de meta) son los más decisivos.
Cuándo emocionarte: Cuando entren al Arenberg (a falta de ~95 km) todo cambia. Pero la victoria se decide entre el Carrefour de l'Arbre y el velódromo de Roubaix.
Favorito 2026: Pogačar fue segundo en 2025. Este año va a por todo. Van der Poel defiende.