El Tour apenas comienza...
Chemo Quiroz es contundente: el Tour no se acabó aunque Pogacar lleve la amarilla con ventaja. Quedan incógnitas, kilómetros y mucho calor. Y un adiós doloroso a Rafael Antonio Niño.
Si hay alguien que crea que el Tour se acabó, lamento decirle que está muy equivocado.
Porque si bien es cierto que Pogacar ha tomado con mucha fuerza y ventaja la camiseta amarilla, eso no le garantiza llegar con ella a París. No porque le falten condiciones, sino porque faltan muchos kilómetros, mucho calor y muchas alternativas de carrera.
Además, y en esto quiero ser contundente, el Tour no solo premia al que lleve la amarilla hasta la capital francesa, sino a todo aquel que tenga algún protagonismo, incluido el que ocupe el último lugar.
El Tour es el Tour y hay que saber vivirlo para poderlo disfrutar. Si gana el Esloveno habrá cambiado la historia del Ciclismo. Si lo pierde, será la noticia deportiva del año.
Pero además del ganador, que se lleva el premio gordo, hay plata y fama para muchos más. Los ganadores de las distintas modalidades en juego, los ganadores de etapas, los protagonistas de fugas y hazañas pasajeras, etcétera, son motivos para seguir viendo sin espabilar el Tour.
Además, quedan incógnitas por disipar: la situación física de Vingegaard que completa en este Tour su cuarta de tres semanas en un año, el prometedor arranque de Remco con fuerza en la larga montaña, el Ayuso que marcha sólido sin mostrar todavía sus conocidos vacíos, el jovencito Seixas que ni se queda ni se muestra, pero que tampoco parece sentir aún la dureza del Tour, y el impresionante Del Toro, que bien podría ganar el Tour si su séquito se lo pudiera.
Caso aparte es el de Egan Bernal, quien sin tener programada ni preparada esta carrera, parece alcanzarle con su talento para defender su figura y la de su equipo.
Como ven, el Tour, por encima de todo y pese a la exagerada superioridad inicial de Pogacar, apenas comienza. Es mejor dejarse llevar y disfrutar de él.
Reflexión: causa mucha tristeza tener que despedir, precisamente en medio del Tour, a uno de los mejores corredores de la historia de nuestro ciclismo, Rafael Antonio Niño. Adiós al gran campeón, uno de los que le mostraron el camino de Europa a esta camada de escarabajos qué hoy nos llenan de orgullo. Paz en su tumba.
Dejemos ahí...