Fue un "paseo" lo de Jonás?
Jonás Vingegaard cumplió sus dos grandes objetivos en el Giro de Italia: conquistar la maglia rosa y hacerlo sin un desgaste excesivo de cara al Tour de Francia. Su superioridad fue tan marcada que ninguno de sus rivales logró poner en riesgo una victoria que pareció sentenciada desde los primeros días de carrera.
Jonás llegó por primera vez al Giro de Italia con dos objetivos principales: uno, ganar la camisa rosada y ser el octavo en alcanzar las tres grandes. Y dos, ganar sin desgastarse mucho pensando en el duelo que tiene con Pogacar a principios de julio en el Tour de Francia. Los dos objetivos los obtuvo a plena satisfacción.El primero, por su gran capacidad tanto física como mental. Cuando tuvo que "esconderse" en el fondo del lote lo hizo sin ruborizarse y cuando debió estar al frente de la lucha, estuvo con tanta fuerza que nadie le pudo soportar. Incluso, cuando se enfermó supo disimular el mal y, cuando sintió peligro, acudió a los comisarios para conjurarlo. Se dio el lujo, además, de ganar cinco etapas y regalar otra, justamente a uno de sus abnegados coequiperos.
El segundo objetivo, el de la reserva, tal vez fue menos complicado ante la pasividad y sometimiento de sus rivales. En este sentido, se notó que ninguno de los otros líderes se atrevió, siquiera en una ocasión, a tratar de agredir los intereses de Jonás. Da la impresión de que todos se limitaron a disputar del segundo lugar para abajo, dando por descontada la superioridad del danés. Si bien es cierto que tres corredores importantes, Buitrago, Yates y Vine, se fueron bien temprano, nadie podría asegurar que su actitud sería distinta a los demás ante el nuevo campeón.
No se puede negar que estos fenómenos, como Pogacar y Vingegaard, están por encima de los demás y que mano a mano, es imposible superarlos. Pero entonces, no existen fórmulas estratégicas para enfrentarlos? En este Giro parecía que todo estaba sentenciado desde el primer día. Incluso, sin darse cuenta, varios equipos le hicieron el trabajo de persecución al Visma en etapas claves. A eso se suma que Eulalio cargó con el liderato el tiempo suficiente como para que el danés no se molestara en labores de tarima, controles y entrevistas durante 9 etapas.
Ganó bien Vingegaard, sin despeinarse. Ahora deberá descansar un poco y afrontar el Tour, la cuarta carrera de tres semana que correrá consecutivamente y a tope en un año. Le alcanzarán las fuerzas? No será fácil porque es un desgaste enorme y enfrentará al mejor. Por lo demás, el Giro, por su diseño, dio oportunidades a todos y algunos consiguieron premios que ni imaginaron en principio. Silva, el uruguayo, mostró la grandeza de su pequeño país, y Eulalio, el portugués, volvió a casa convertido en figura tras su hazaña de nueve dias.
Narvaez, el ecuatoriano, ganó tres etapas y luchó por la ciclamino hasta el día en que, fuera de carrera, se accidentó y debió abandonar.Entre los locales, Ganna honró a su país en la contrarreloj, Ciconne reclamó el titulo del mejor trepadir y Milán saboreó el último día la gloria que le había sido esquiva desde el princicpio.
Y por último, Egan Bernal escribió otra página de su grandeza, esta vez en apoyo a su coequipero Aresman. Egan, según sus propias palabras, supera ahora sus números de la fase anterior.Pero no le alcanza para estar al nivel de muchos. Por qué? Es simple: mientras los avances tecnológicos y las ciencias aplicadas al deporte avanzaba vertiginosamemte, él estaba postrado en una cama recuperándose de aquel maladado accidente. Ha sido su gran capacidad física y su madurez mental, las características que le permitieron estar de nuevo en el más alto nivel.
Reflexión: el Giro de Italia volvió a demostrar que este ciclismo necesita variantes en sus reglas: premiación con puntos UCI para las fugas, más protección para los ciclistas en llegadas masivas, más puntos bonificables en el camino, revisión a los accidentados en ambulancias en movimiento, cambios de corredores accidentados o enfermos los ocho primeros días, etapas contra reloj por parejas y cuartetas, etapas en velódeomos y autodromos para cobrar entradas y, así como se castigan las malas acciones con puntos UCI, premiar de la misma forma las grandes acciones que se ven a diario.
Dejemos ahí...